Para este segundo Post en el Blog, voy a relatar la que fue nuestra segunda salida con la caravana, al camping de Coca.
Este camping estaba situado en un bosque que hay a la entrada de Coca, hablo en pasado porque hace un par de años el camping que era de titularidad municipal se tuvo que cerrar porque el ayuntamiento no le renovó la concesión al matrimonio que lo llevaba, una pena porque para mi, sin ser un camping que tuviera nada especial, era uno de los que más me gustaban.
Decidimos salir un finde de noviembre y así poder disfrutar de la naturaleza en pleno otoño, por lo que mirando distancias decidimos ir a Coca, puesto que estaba a 2 horas de Madrid, no nos parecía para un finde un recorrido muy largo.
A todo esto hay que decir que habíamos aprendido algo de nuestra primera salida y por ejemplo los retrovisores ya los habíamos reemplazado por unos de tuerca, quedándose totalmente fijos encima de los de el coche, siendo a día de hoy los que uso.
Cuando nos salimos de la A6 tuvimos ya la primera y diría que la última anécdota reseñable del viaje y es que el GPS no tenía bien ubicado el camping y nos llevó por una carretera comarcal super estrecha de noche y con algo de lluvia a mitad de la nada, por lo que ahí aprendimos a no confiar ciegamente en nuestro GPS y tener las rutas bien preparadas desde casa.
Nada mas llegar al camping nos atendió el dueño del camping y nos explicó todo a la perfección, por lo que en menos de 1 hora ya estábamos totalmente instalados en la parcela dispuestos a disfrutar de ese aire puro y esa tranquilidad que no es posible encontrar en Madrid.
Como cuando llegamos estaba chispeando algo y era ya de noche, ese día nos fuimos en contra de nuestros gustos (digo en contra de nuestros gustos porque el día que llegamos siempre nos gusta picotear algo debajo de nuestro toldo en la caravana) nos fuimos al bar/restaurante del camping, y menudo acierto, puesto que la comida era espectacular, nada cara y el trato muy amable, con el plus de que admitían mascotas dentro, por lo que nuestro perrito pudo disfrutar con nosotros de esa primera noche en Coca.
Al día siguiente cuando nos despertamos, no me equivoco si digo que ha sido el mejor despertar que he tenido en la caravana, esa paz, esa tranquilidad, ese aire puro del bosque, mis niveles del Cortisol en ese momento quedaron bajo mínimos, siendo para nosotros uno de los momentos que mejor recordamos con la caravana, de hecho la foto de portada nuestra es justamente de ese día en ese camping.
Una vez desayunado las niñas se fueron a jugar fuera del camping que tienen un parque con tirolinas y columpios en el bosque y yo con María salimos a dar una vuelta por los senderos que allí había con el perro, teniendo a nuestro alrededor una estampa maravillosa de todo ese entorno natural.
Al mediodía fuimos al pueblo a visitarlo y disfrutar de su historia, puesto que es de origen romano y decidimos visitar el castillo, eso es lo único que podríamos decir que nos decepcionó porque era de una época en la que ya no hacían falta los castillos, construido por un noble con grandes pretensiones y todo en él no falso pero si se veía por aparentar, siendo ahora usado como residencia universitaria, pero bueno los guías fueron muy amables y explicaron muy bien todo el recorrido, por lo que si vais aunque sea por la curiosidad, si podéis no vale muy caro y tenéis entretenimiento para 1 hora.
Para comer decidimos comer en la caravana y descansar un poco a la hora de la siesta, para esa misma tarde volver al bar del camping, puesto que nos encantó y reservar al día siguiente un cocido que allí tenían fama, por cierto, muy merecida.
Esa noche decidimos picotear algo en la caravana y dormirnos como unos troncos, sintiéndonos unos afortunados por poder hacerlo en ese maravilloso entorno natural.
Al día siguiente desayunamos y nos fuimos a dar un paseo para luego empezar a recoger mientras las niñas jugaban en el parque al lado del camping, para irnos luego a comer ese maravilloso cocido y abundante que nos tuvimos que llevar para otro día en tupper y eso que pedimos para 3.
Llegados a este punto y aunque ya no sea muy útil si que me gustaría reseñar como eran las instalaciones del camping, que hay que decir que estaban muy limpias y bien cuidados, tanto los baños como el restaurante, aunque si que estaban ya algo desfasados y no le vendrían mal un arreglo, cosa que no se si eso sería una de las causas de la no renovación de la licencia, pero ahí estoy especulando sin saber.
Nada mas terminar de comer, nos fuimos a Madrid con la idea en mente de volver a este camping que tanta paz y belleza natural nos había dado.



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